28.11.16

Flash-mov

Voy llevando entre la gente que me rodea la fama de gruñón. Por ejemplo, todos los semáforos de Zaragoza se conjuran siempre en mi contra (no es difícil, por otra parte) y me pego quince minutos disertando sobre tan interesante tema ante los pobres que pille cerca. O bien después de llevar a la familia al monte y hacerles aguantarme haciendo fotos un par de horas, me doy cuenta que dejé la cámara con un paso de subexposición del último día, y que han salido todas las fotos mal, y no paro de quejarme en las siguientes n horas.

Pero lo de ayer fue tan fuerte que os lo tengo que contar (entre otras cosas porque me puse tan pesado que me recomendaron que me callara-ya-del-tema). Para colmo, está relacionado con la fotografía. Veamos. Un servidor va con unos amigos a ver un espectáculo sobre la historia del tango. Un espectáculo maravilloso, por cierto, pero no va de eso el tema. El tema va de que parece que la gente ha aprendido que tiene que quitar el sonido del teléfono móvil, pues entiende que molesta a los artistas y al resto de espectadores, como es obvio, pero a nadie le parece que moleste a nadie que se hagan fotos al espectáculo ¡con flash!



Una cosa he de deciros: casi todos los que hacían fotos eran personas de edades superiores a 70 años (o eso me parecía a mi) lo que me indica que la revolución digital ha llegado ya a todas las edades y que la famosa brecha digital es ahora una leve grieta. Ya me molesta que, al principio de que empiece el espectáculo, y cuando apagan las luces, haya como un 50% del público que no ha apagado la pantallita y está mirando los últimos wassaps. Bueno venga, que los van a apagar pronto. Aguanta, gruñón. Pero es que un señor a mi derecha, dos décadas y cuatro asientos más allá, ¡tuvo el teléfono encendido toda la actuación! Que digo yo que lo dejaría cargando la tarde entera. De vez en cuando hacía fotos. Él y cuatro o cinco personas más. 

En cada foto, además de la pantalla que ya despista de por si, sale el flash del móvil de la siguiente manera: apretar y se enciende un led blanco y asqueroso para enfocar. De repente se apaga y en un segundo aparece un 'flash' que es el LED pegando un fogonazo mientras se hace la foto. Yo no soy de decirle a nadie que con ese flash, a 15 metros del escenario, que le da igual que se encienda que no. Y, francamente, mejor que no se encienda pues la foto como que empeora sin igual con semejante fuente de luz.

Pero nuestros amigos no se enteran, no quieren o directamente no saben quitar el flash, por lo que cada nuevo número teníamos nueva sesión de fotógrafos. Que digo yo que cómo han vivido hasta ahora sin móviles, pero que no me meto con su pasión fotográfica, sino con su falta de respeto hacia los demás por usar el flash en un espectáculo, que a mi me molesta más que el sonido.



En el momento más bello del espectáculo, en la más bonita canción (cómo cantaba esa mujer), una señora en la quinta fila decide hacer un video de la canción entera, por lo que enciende su móvil, molestando con la pantalla a los que estábamos detrás, y, cómo no, se enciende el flash que incide sobre las nucas de todos los que tiene delante en los siguientes dos minutos y medio. 

Después repetiría el proceso a la par de con el que parecía su marido el cual portaba otro móvil, aunque en honor a la verdad diré que el hombre no tenia el flash encendido, creo que más por desconocimiento que por respeto a los demás.

En fin, que ya me he descargado con vosotros. Los teléfonos móviles y sus cámaras, una maravilla, cada vez mejor. La utilización del cacharro, cada día un poco peor. Y yo, con la edad, cada vez un poco más gruñón.





19.11.16

Superfake


La otra noche tuvimos superluna. No es que fuera mucho más grande (dicen que sólo un 14% más!) pero es cierto en cualquier caso que, con su 30% extra de brillo estaba preciosa. Un servidor sacó su teleobjetivo (200mm) y, utilizando medida spot al centro, consiguió este resultado:


La foto es un recorte de la foto original de 24 megapíxels a prácticamente un megapíxel. Con eso quiero decir que el 200 mm aún se quedaba bastante corto para obtener una imagen impactante de la luna. La foto original era algo así (repito, con un teleobjetivo de 200 mm)


Mirando el EXIF de la foto, se tiró a 200ASA, f5.6 y 1/500s de velocidad. Para los que no tengáis gran idea técnica, eso significa una foto en pleno día nublado, es decir, con bastante luz. Esta es la razón por la que si uno hace una foto a la luna y trata de que se le vea algo del entorno, la foto queda algo como esto:


Sí amigos, la luna está completamente quemada y se ve como algo pequeñito en la foto (me atrevería a decir que la foto que he puesto está tomada con un teleobjetivo pues con un teléfono móvil aun se ve más pequeña si cabe). Por eso, cuando veo fotos como esta, me echo unas risas:


Un familiar la envía diciendo que la ha hecho él. Claro, con un gran angular y la luna, del tamaño de Albacete, justo en la puntica de la torre central del Pilar y oye, qué bien que la luz de la luna (recordemos, 1/500s a f5.6) y la del Pilar (tengo una igual y necesité, para mismo ISO y apertura, 1/2s, es decir 8 pasos) coinciden perfectamente. 

Sabiendo esto, podemos ver montones de fotos más que nos quisieron hacer pasar como reales cuando se trata de fotos fake hechas recortando la luna en una foto como la mía (superfácil con photoshop) y luego pegarla encima de otra foto. Mirad:




La de la luna enorme es la madre de todas las superlunas fakes del mundo. Apareció como luna hecha en las Canarias, y es que hasta se ve que hay luz entrando desde la izquierda e iluminando algo la escena. Para darle más realismo, han recortado un poquito la luna en su parte inferior izquierda, y de hecho dio el pego a mucha gente. De todas formas a la gente le encanta ver fotos de este estilo, y de hecho se venden muy bien en stock... He decidido hacer mi propia foto fake, así que he pillado una foto mía nocturna y le he puesto la misma luna que fotografié la otra noche: 


Fácil.

Ahora bien, no todas las fotos son fake. Cuando la luna está justo saliendo del horizonte, está muy poco iluminada (de la misma forma que el sol se puede mirar cuando se pone) y en ese caso, algo más de luz ambiente y luna menos iluminada, sí que podemos hacer fotos chulas, siempre y cuando dispongamos de un teleobjetivo en condiciones (por encima de 300mm). Así sí:






Por tanto, amigos, si queréis hacer una foto de la luna, en cualquier caso, superluna o no, y no tenéis un cojoteleobjetivo la vais a sacar pequeñita y quemada. Sobre todo si la tiráis con un móvil. Pero vaya, es cuestión de ser imaginativo...




4.11.16

El bosque amarillo

Todos los años por estas fechas subo unas cuantas fotos del Otoño. Curiosamente, hay dos eventos en mi vida que no soy capaz de fotografiar a la máxima satisfacción. Uno, es la bajada de la catedral de los Danzantes de Huesca en la mañana del día de San Lorenzo. Por pitos o por flautas (quizás con la excepción del año 2014) las fotos siempre salen demasiado cerca, demasiado lejos, de espaldas, movidas, etc. Un día de estos os haré una selección de los últimos diez años :-P.

El otro evento es el Otoño. Tienes en la cabeza tantas expectativas de lo que quieres conseguir que, año tras año, vas haciendo alguna cosa pero no te acabas de convencer. Han caído las hojas demasiado pronto, o están aún muy verdes, o justo este fin de semana me viene fatal o, coño, qué bonita esa estampa desde la carretera - pero ya no la vuelvo a ver.  Excusas de novato por no dedicar el tiempo necesario que necesita una buena fotografía.

Pero este año, sin esperarlo, fui al Moncayo y me encontré un bosque de hayas en la plenitud de su colorido otoñal. Maldita la gracia que me hace que la provincia de Zaragoza me regale lo que el Pirineo oscense me niega una y otra vez, pero la experiencia fue una maravilla que, paradójicamente, por no esperarla, me dio una increíble satisfacción. Los resultados, os pongo aquí 8 fotos - de 35 escogidas - de 340 tiradas. 

Odio tener que decir que los resultados en la pantalla del ordenador no hacen justicia a la experiencia que tuve (y que sufrieron mis acompañantes de viaje), pero aquel día, tras guardar la cámara con el último rayo de sol, sabía que esta entrada se llamaría el bosque amarillo.

Espero que os gusten.










26.9.16

El crucero


Este año decidimos (qué cosas) hacer algo en vacaciones que no hubiéramos hecho nunca y por eso nos metimos en un crucero. Ya, ya, un crucero es lo opuesto a unas vacaciones a tu aire, pero quisimos explorar esa opción que era recomendada por amigos y conocidos como una experiencia inolvidable. Desde un punto de vista fotográfico era, a priori, la mejor forma de visitar 6 sitios en 7 días sin deshacer la maleta más que una vez.


El resumen es: no es aconsejable para todo el mundo, no es la mejor opción para los fotógrafos por mucho que veas muchos sitios diferentes y huye de ellos si aborreces el aborregamiento. Pero aunque no se lo aconsejaría a nadie (al menos no fervientemente) he de reconocer que, pasados los días, el recuerdo es mejor de lo esperado y la cosa tiene su puntito ya que el barco es suficientemente grande para llevar tu rollo, sea el que sea.


Ahora bien, la sensación de ser un borrego en un carguero es difícil de eliminar, y la sensación de ser un superturista (en el peor sentido de la palabra) también es difícil sacudírsela, así que desde un punto de vista fotográfico es complicado, en el poco tiempo que tienes y con la sensación de ser uno más entre miles, obtener fotografías que merezcan la pena. Yo lo he intentado, y el resultado lo puedes ver en la galería El crucero que cuelga de mi página web. Hay fotos de (están en orden) Rodas, Atenas, Santorini, Cefalonia, Dubrovnik y Venecia. Algunas de éstas últimas están repetidas en la página que dediqué a la bella ciudad italiana.

18.9.16

Estado de buena esperanza

Después de mi anterior entrada, reflexioné largamente y me di cuenta de que este vuestro blog había caído en la apatía, cuando no en el aburrimiento. Las largas risas que me eché buscando a los trolls del Photoshop hicieron mella en mi, y hete aquí que decidí volver a ver una de mis páginas favoritas para seguir riéndome de las fotos de los demás: Awkward Family Photos.

Sí amigos, ya escribí una entrada sobre esta página hace ya unos años, pero he de confesar que cada vez que retorno no me defrauda y una única entrada no es suficiente para poner en su justa medida todo aquello que es capaz de atesorar.

Ayer me encontré con una sección titulada: 69 fotos de embarazadas. Ya el número de fotos me pareció excesivo -en todos los sentidos- pero el contenido era (como alguien dijo) impagable. En la página Awkward Family Photos hay dos cosas que sorprenden: 1) que alguien pensara en su momento que esa imagen era una buena idea (dado el resultado) y 2) que alguien la suba a internet, si no es porque quieres vengarte de otro alguien. En cualquier caso, os dejo con el Hall of Fame de las fotos de embarazadas. Podéis verlas las 69 aquí si os quedáis con ganas.

Empezaremos con esta valiente, claramente no tenía miedo de electrocutar al niño. Aunque Navidad más bikini verde como que no pega...


He aquí otra madre sin miedo ninguno, llevando al límite su embarazo con dos sillas


Siguiendo con (futuras) madres sin miedo, ésta (ésta?) decidió plantarse un ramillete con toda la tierra. Pa nota, la iluminación y el fondo elegido, ligeramente desenfocado


¿Y qué me decís de esta joven que deja su tripa más limpia que una patena gracias a caballo lenguaraz sobre atardecer bucólico?


Ésta, parece que sí tiene vergüenza o miedo. El resultado final, impresionante


Para madres sin vergüenza, que pensaron en sus cabezas en buenas ideas para tener un bonito recuerdo de su embarazo, éstas que vienen a continuación








Ésta última cuidado que viene. Y para finalizar este cúmulo de despropósitos, introduzcamos a los padres, esos seres que hacen que la foto final ya no sólo se pueda achacar a un trastorno mental de la parienta, sino que participan del desastre en todo su esplendor.

¿Verdad amigo? ¿En qué estabas pensando?


Ésta al menos es sofisticada, con rayos x y todo


No quiero comentar la cara del pavo este...


¿La idea no fue de ella no?


"Como te me vuelvas a acercar te pego una tajada..."


Ésta me perturba. ¿Es la señal de la victoria, que todavía fuma o es que ese ombligo necesitaba un refuerzo pues no se apreciaba suficientemente su tamaño y protuberancia? 


Sí amigos, hacer fotos de embarazo es de lo más difícil del mundo. Hacer algo bonito, original y no caer en el ridículo en el momento en tu vida en el que más propenso estás a hacerlo es realmente complicado. Pero ya veis que hay gente para la que esto no es un problema, y fotógrafos que se ganan la vida con imágenes que perdurarán en las retinas de las familias por siempre jamás. Alabado sea. 

7.9.16

El bendito photoshop

Pensaba hacer una entrada relacionada con el 'escándalo' del fotógrafo Steve McCurry, cuya integridad como fotoperiodista quedó en entredicho al conocerse que retocó con Photoshop algunas de sus fotos más icónicas. Y pienso escribirlo algún día, de verdad, me parece un tema interesante el valorar si meterle un poco al photoshop es interesante/ético/adecuado... Pero hoy no. Al buscar fotos photoshopeadas me he encontrado un interesante número de páginas dedicadas al photoshop trolling, es decir, a molestar a personas que piden retoques por internet haciendo que esos retoques sean simplemente ridículos. Me he pegado una buena hartada de reír, pero he de decir dos cosas:
1. estos chicos son realmente buenos al photoshop
2. estos chicos son realmente divertidos

Os dejo algunos ejemplos, pero podéis ver más aquí, aquí o aquí. No son difíciles de encontrar. Los más conocidos son los del chico del sol y quizás el del pobre que pide que le cierren la boca...





Esta chica pide parecer más sexi

Pobre...


Bonita petición de familia...



Pero mi favorito es Anton, tratando de que alguien le quite su mostacho. Recomiendo leerlo entero en el enlace.



En fin, que la cosa del photoshop también tiene sus risas. Seguiremos con el tema.




27.7.16

Hambre

Conocí al fotógrafo James Mollison a través de su trabajo 'Where children sleep'. Me impactó su aproximación tan obvia y directa a un tema (diferencia entre pobres y ricos) en unos impresionantes dípticos -que dan vida a un libro- y en el que los retratos de unos niños se contraponen al lugar donde duermen y a su vez cada díptico se contrapone al lugar donde duermen otros niños. La obviedad en un mundo tan complejo.

Pero vengo a hablaros de otro trabajo del fotógrafo keniata. Se llama Hunger y remata otra vez una aproximación derechísima al problema del hambre: hace retratos de personas que reciben ayudas del Programa Mundial de Alimentos (World Food Program), es decir, retrata personas que reciben caridad en el mundo. Caridad no emanada de personas pudientes u ONGs guays, sino que proviene de la mismísima ONU, del mismo corazón del 'gobierno' mundial.

Dice Mollison: "Benetton me encargó fotografiar alguno de los 17 millones de personas que reciben alimentos del WFP. [...] Decidí llevar mi estudio móvil para eliminar los fondos exóticos y presentarlos como personas"

Lo que me ha llamado poderosamente la atención es que, frente a otras aproximaciones donde la pobreza refleja una decencia y un orgullo que enfrenta la condición humana a la adversidad, los relatos de James Mollison me transmiten todo lo contrario: las imágenes de unas personas hundidas, que comen porque les dan la comida, perdiendo cualquier atisbo de lo que podríamos llamar humanidad. Tan triste es la mirada en sus ojos que, aunque no mueran de hambre, podemos sentir su deshumanización, la certeza de que para ellos no habrá un mundo mejor.

Y aún hay quién se pregunta que por qué se enfrentan a la muerte para llegar a nuestros países. Mirad las fotografías de Mollison, pensad por un momento que sois cualquiera de ellos y admitid que, antes de seguir así, os montaríais en una barca a por un futuro diferente.